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25.8.25

Ha muerto Verónica Echegui a los 42 años

Esta es de esas entradas que nunca queremos escribir. Verónica Echegui ha fallecido en Madrid a los 42 años tras una larga enfermedad que al parecer ha mantenido en secreto. De ahí la sorpresa no solo de la prensa y sus seguidores sino también de los compañeros de profesión. A lo largo de su carrera, Veronica Echegui ha sido una de esas personas que se ha cruzado en mi vida varias veces por motivos profesionales, desde aquella primera entrevista en 2006 por Yo soy la Juani, con la que debutó y que nos dejó sorprendidos y emocionados por todo lo que podría regalarnos como actriz a partir de entonces. Fue nominada por esa chica de barrio a los premios Goya, y lo sería otras tres veces más (El patio de mi cárcel; Katmandú, un espejo en el cielo, y Explota, explota). Finalmente, la madrileña se lo llevó con su debut como directora de un corto (Tótem loba). Este es mi pequeño homenaje, todas las entradas en el blog en la que hablé de su trabajo, de sus apariciones en la alfombra roja, en ocasiones junto al actor Alex García, su media naranja desde hacía 13 años. Echaré de menos sus palabras, siempre tenía cosas interesantes que compartir, y su eterna sonrisa, cualquier entrevista era unas risas, de buen rollo. Nos quedan sus pelis y series de televisión. Supo hacerse fuerte también fuera de España y elegir personajes evitando ser encasillada. Se atrevía con todo. Una pena, de verdad. DEP.

Mi entrevista a Verónica Echegui por Yo soy la Juani en portada de la Revista 40 (2006). En marzo de 2024, la Serrería Belga hizo una exposición sobre la película donde incluyeron la revista y los fotones de Chus Antón y Betty Bigas, con el estilismo de Natalia Ferviú.


Mi entrevista a Veronica Echegui en SModa (2015). "Antes sufría más, ahora el miedo me activa", decía. Protagonista de la serie Fortitude y rodando Apaches en ese momento, me confesaba la madrileña: "A veces no sé qué decir y digo cosas que no siento". ¿Cómo contarle tu vida a un desconocido? Yo la entendía. Al final me dijo que la entrevista había sido "muy bonita". 




Debajo

7.8.15

Mi entrevista a Verónica Echegui en SModa

http://smoda.elpais.com/articulos/veronica-echegui/6567

Verónica Echegui es una de las protagonistas de la serie Fortitude, que emite en España Movistar+, y rueda actualmente Apaches que se estrenará en Antena3. Ésta es mi entrevista que se publicó en el semanal SModa del diario El País, en la que la actriz me habla de series, moda, política y sus días locos en Islandia.

3.10.24

Justicia artificial: ¿te gustaría que un robot te juzgase?

Ayer asistí al pase organizado por EGEDA y Platino EDUCA en Iberseries & Platino Industria de la película Justicia artificial, con Verónica Echegui, Tamar Novas, Alba Galocha y Alberto Ammann. Me interesa mucho el tema (a quién no) de la inteligencia artificial y mucho más aplicada a la ley. Por aquí comentaré algunas de las ideas que se plantearon en el coloquio moderado por Fernando R. Lafuente (asesor universitario de Platino EDUCA, Fundación Ortega-Marañón) en el que participaron Mariela Besuievsky (productora Tornasol), Juan Fernández Tamames (abogado, comité de cumplimiento penal, Telefónica), Antonio del Moral (magistrado del Tribunal Supremo) y Alberto Ammann (actor y protagonista del filme). Disponible en Prime Video desde el 14 de noviembre.


En Justicia artificial el gobierno español anuncia un referéndum para aprobar un sistema de IA con el que sustituir a los jueces humanos. Antes de que el juez acabe de escuchar al acusado, la IA ya ha decidido. La máquina es más rápida, pero, ¿es también más justa? Lo que surge entonces es un análisis de lo que podría ser la justicia del futuro, una suerte de pre-Minority Report a la española, con la acción y suspense propias de un thriller, pues la jueza se enfrenta al debate rodeada de personajes capaces de vender su alma al diablo con tal de salirse con la suya.

El director Simón Casal, según comentó la productora en la charla, quería analizar cómo el big data influye en los procesos democráticos. Cuando entró el chatGPT focalizó más el tema en la justicia, como representación de los valores de la democracia. La mujer de Casal le dio algunas pistas pues es jueza en Betanzos, cómo es el día a día del juzgado, el papeleo. Verónica Echegui, que interpreta a una jueza indecisa ante la situación, asistió a juicios, vio cómo interactuaban y qué decisiones tomaban los jueces. Al guion inicial se añadió el elemento personal, pues la jueza quiere quedarse embarazada: mientras la IA le aconseja no hacerlo, entendemos que la suya es una elección muy personal. 

La IA nos lleva a un aumento de la eficiencia de los procesos, incluida la justicia. Entre otras cosas el filme plantea la dicotomía, qué se prefiere, una justicia lenta y humana, o una justicia rápida pero artificial. Tamames apostó en el coloquio por elevar la discusión, pues la justicia no es otra cosa que un servicio al ciudadano, con lo cual la justicia tiene que ser en cualquier caso eficaz. También comentó que los jueces son los que más poder tienen en España, que podrían ser más amigables, pero que, según él, en cualquier caso tratan a todo el mundo por igual, con respeto pero con severidad. Y apuntó a un miedo lógico: si ya hay IA que está creando programas y tomando decisiones sin ayuda del ser humano, quién está controlando eso. También se habló de los códigos VIP. ¿Puede una IA decidir quién muere y quién no?

Antonio del Moral, el magistrado del Tribunal Supremo, comentó por su parte, que ya existen tecnologías predictivas que determinan por el histórico: gracias a lo que ha pasado, te predice lo que puede pasar. Pero la película plantea la evolución: si la tecnología va a predominar sobre el ser humano debería estar legislado. Porque interpretar la ley es interpretar una ley cambiante. Y dijo algo muy interesante: lo justo no es lo exacto. El algoritmo ofrece lo exacto pero no lo justo. El algoritmo carece de elementos como la empatía, la humanidad, el dar a cada uno lo suyo, no dar lo mismo. Es ingenuo pensar que todo lo que haga un juez es justo, pero lo intentan. Si se mantiene esa empatía se aproximará más a lo justo que si se convierten en unos indolentes. Su postura era clara.

Alberto Ammann puso sobre la mesa el miedo a lo desconocido. El algoritmo de una plataforma le propone cosas que no le interesan. Nos conocen desde hace 15 años porque se lo hemos regalado con las cookies. Pero todo eso al servicio de qué está. Para Ammann la película es elegante y adulta porque le quita floritura, los efectos especiales, lo que cuenta no suena a lejano, parece que está a la vuelta de la esquina. Carmen Costa (el personaje de Echegui) cuenta la parte humana, frente a una creación nuestra que en 20 años nos va a dominar, lo cual es surrealista. Y parece como si no creyéramos que va a suceder. Cuando vio 2001, la peli de Kubrick, y vio la videollamada pensó que eso nunca iba a ocurrir, y hoy lo tenemos en el móvil. Y derivó en un discurso sobre la justicia en general. La justicia está intoxicada de corrupción al servicio de un sistema en el que el ser humano está por debajo del capital. Justifica que haya guerra, venta de armas, de niños, con nuestros impuestos. "La mafia de la que es seguidor Milei se ha metido en las instituciones". 

 La justicia humana es imperfecta. Lo que está por ver es si la justicia artificial es mejor o peor, pero no cabe la menor duda de que esa justicia decidirá vidas humanas y ya sabemos qué nos ha contado la literatura sobre el monstruo de Frankenstein.

29.6.15

Planes Yonomeaburro: jornada intensiva, ojalá el 'fisio Netflix', El Cangrejero, el paraguas fusil, cine en Wuaki y extrañas coincidencias

http://yonomeaburro.blogspot.com.es/2011/01/clooney-julia-roberts-al-pacino-david.html
Comienzo la semana laboral con jornada intensiva. Significa que entro a las 8 de la mañana y salgo a las 15.15. La empresa ya no da cheques de comida, pero desayuno en el curro. Lo mejor: tener la tarde libre. Lo peor: que la siesta me llama. Tenemos en nuestro barrio dos tipos de camareros: los que saben lo que quieres, porque siempre pides lo mismo, y te lo ponen con diligencia; y los que saben lo que quieres, porque siempre pides lo mismo, y hacen como que no lo saben, van de perdonavidas y parece que te estén haciendo el gran favor de sus vidas. A este último bar por fin hemos dejado de ir y lo más extraño es que el camarero y la camarera son el dueño y su hija. No somos los únicos que lo han cambiado por otro, más alejado, pero mejor. Que tengas tu propio negocio y estés siempre como a regañadientes, echando menos leche, regateando la tapa del vaso para llevar, y otros detalles feos pues no le veo sentido ninguno. Tal vez por la somnolencia y los cafés con mala leche, me tocó también ir al fisio de la empresa, para que me machacase las cervicales. Uno de mis tres deseos a Aladino sería que me dieran masajes a lo Netflix: por una tarifa plana, dónde y cuando yo quisiera.

Me alegró la semana hablar en Season Finale sobre Hannibal, True Detective y Sense8. Gracias a las redes sociales la conexión es inmediata, aunque no sepas con quien hablas y te tires al ruedo del directo con más confianza que otra cosa. Entrevisté a Verónica Echegui (también por teléfono) y me dijo algo relacionado con este tema (que no es fácil ser entrevistado): "A veces no sé qué decir y digo cosas que no siento". ¿Cómo contarle tu vida a un desconocido? Verónica Echegui me encanta, me dijo que la entrevista había sido "muy bonita". Ella es muy grande (la tenéis en Fortitude y dentro de poco en Apaches). Pero éste es un mundo, sí, tan loco, que nos iremos convirtiendo en locos sin darnos cuenta. ¿O ya lo estamos? Tan ridículo como escuchar en la secuela de Jacuzzi al pasado (con la que me reí un huevo, todo hay que decirlo): "Sólo podemos conseguir la felicidad si somos personas felices". Obvio, pero descacharrante en su contexto. En esta peli uno de los momentazos es ver a Craig Robinson y Adam Scott practicando sexo anal… virtual… emitido por televisión. El reality de los reality.

Se aprobó el matrimonio gay en todo EE UU y se lió una buena. Coincidencia que yo andase el sábado por la zona de Conde Duque en Madrid, donde la Embajada de EE UU organizaba una fiesta del 4 de julio. Parecía una boda, y vi alguna cara conocida intentando que le colaran. Empecé en El Cangrejero, donde el siempre adusto Angel te tira la cerveza como nadie, cerveza Mahou que para eso dice la leyenda que de la fábrica de Amaniel se la servían directamente a los barriles. Me habían invitado a una cata de Madrid Diferente con cerveza Mahou, pero me fue imposible ir porque tenía amigos en casa, pero creo que también era por la misma zona. Seguí en Drink Fino, cuyo nombre puede echarte para atrás y es algo caro, pero en donde el servicio y la calidad de la propuesta están a la altura. Y terminé en Josealfredos: hacía siglos que no me tomaba un GinFizz. Sigue igual aunque con una clientela pija un tanto extraña. 
Tan extraño como este detalle de Cosmopolitan que me enviaron al curro: un paraguas que parecía un rifle para promocionar la cuarta temporada de Crimen en el paraíso. Me llamaron de recepción con las alarmas puestas. O encontrarte al que te reparte los periódicos en el curro trabajando de camarero en la barra de un par de la calle del Pez. Toma! No hay bares en Madrid…
Después de ver el piloto de The Brink (que recomiendo) me dieron ganar de ponerme con Dr Strangelove de Kubrick en Wuaki.
Y con el metro de Madrid así:

Más planes Yonomeaburro, la próxima semana. Si tienes algún plan interesante, envíame un email (yonomeaburro@yahoo.com).

19.2.12

Alfombra roja Goya 2012, las mejor y peor vestidas

La foto en la alfombra roja de la XXVI edición de los premios Goya (aquí los ganadores de esta edición) es para ellos: Antonio Banderas haciendo el número de el Gato con Botas (me lo recuerda) y su mujer, Melanie Griffith, totalmente fuera de onda, con un vestido recargado que compró en una tienda de Los Angeles. Parecía ir a un cásting para ser la hermana de Regina en Once Upon a Time. De cuento... de terror. Más comentarios en Twitter.  Más red carpet:
Salma Hayek, con un modelo en burdeos con pronunciado escote, y su marido, Francois Henri Pinaud.
 Angie Cepeda guapísima con un vestido negro de paillettes de escote corazón.
Iré actualizando. Inma Cuesta de Juanjo Oliva con un escotazo y transparencias y María León más soso el vestido de Valentino, quién lo diría. Lanvin.

Juana Acosta espectacular de Paco Rabanne, me encantan las hombreras, de negro. Y ese pelo. Genial.
 Clara Lago con un drapeado negro de Zuhair Murad. Un look algo clásico para su edad.
 Toni Acosta con un Dolores promesas en negro brillante.
María Botto muy elegante, con un vestido racial de Hannibal Laguna.
Cristina Brondo de lo peor que vimos en la alfombra, con ese corte minifalda, los volantes y accesorios...
Pilar López de Ayala. Es complicado meter la pata con un vestido negro, pues lo consigue con este Nina Ricci. No se ve la espalda, pero lleva une escotazo exagerado...
 Anne Igartiburu, también mal, muy seria, y ese pelo, no, de Lorenzo Caprile.
 Norma Ruiz, tampoco acertado este Hannibal Laguna, con esos zapatos rojos.
 Estrella Morente too much.
 Eva Hache llegó con un Hannibal Laguna. Se cambió seis veces. Algunos muy horteras.
 María Valverde, elegantísima con un Dior nude, de manga larga, la tónica de la noche.
 Michelle Jenner de Zuhair Murad, un vestido princesa achampanado, bonito pero algo demasié.
Manuela Velasco de Carolina Herrera con un vestido vaporoso color champán, con bolso azul de terciopelo. Muy original.
 Marta Etura con un Gucci nude, sencillo y precioso.
Goya Toledo, siempre entre las más elegantes, con un Elie Saab champán.
 Blanca Suárez con un Blumarine demasiado brilli brilli.
Dafne Fernández, extraño vestido pincel un poco serpentino.
Cayetana Guillén Cuervo de Oscar de la Renta, en plata, con volantes y cuerpo ajustado. 
Verónica Echegui, de las pocas de blanco, con este Gucci correcto. No a ese cinturón.
Elena Anaya, de Lanvin, también de blanco. Competía con Verónica Echegui y ganó.
 Irene Visedo con un vestido blanco largo con cola.
Ana Álvarez con este poco favorecedor Hervé Ledger en dos tonos de blanco que se abre y deja ver una faja.
 Macarena Gómez con un Teresa Helbig blanco, demasiado vaporoso.
Leonor Watling arriesgando con el rojo sobre rojo de la alfombra, sencillo Miriam Ocariz, con abertura y lazada. Bien.
Ingrid Rubio posiblemente la peor vestida con este look de cuero negro de Hotel Particulier y cazadora de Moschino. De la mano con Unax Ugalde.
Belén Rueda con un Pedro del Hierro rojo, demasiado clasicote, rojo sobre rojo...
 Silvia Abascal, recuperada tras el ictus que sufrió, con un vestido rosa de pedrería.
Lucía Jiménez fatal con este modelo helénico de Pedro del Hierro. No me convence y menos la forma de posar.
 Victoria Abril con un vestido de lamé con manga murciélago. Demasiado.
 Silvia Marsó con un Devota & Lomba a rayas desafortunado.
 Marisa Paredes de azul eléctrico con Antonio Resines sin bigote.
 Carolina Bang con un vestido negro victoriano recargado de Hannibal Laguna y Alex de la Iglesia.
Pedro Almodóvar no se quitó las gafas en toda la gala.
 Asier Etxeandía rarísimo con este traje de Morante, y esos botones, prieto total.

Chicos guapos:
 Juan Diego Botto de Dior, corbata.
 Miguel Ángel Silvestre de Armani, con pajarita.
 Alberto Amman, me encanta.
 Eduardo Noriega con una chaqueta de color de DSquared.
 Daniel Sánchez-Arévalo también de DSquared pero en verde, cantoso.
Quim Gutiérrez, le sobraron los joyones.


+Goya 2011, mi primera vez in situ en la gala, alfombra roja.